Perón, desde Ciudad Trujillo, no pierde contacto con la dirigencia y la militancia de su Movimiento y sigue atentamente los hechos que se suceden en la Argentina. En agosto escribe a la directora de la publicación "Línea Dura": ... no estuvimos, no estaremos con Frondizi ni con los políticos que lo acompañan. Ellos se han comprometido a devolver al pueblo cuanto la dictadura reaccionaria le ha quitado y nosotros esperamos su cumplimiento. En caso contrario estaremos de nuevo en la insurrección y la resistencia hasta lograr los objetivos y cumplir totalmente la misión".
Por esos días, recibe la visita de numerosos dirigentes: Alberto Campos, Cooke, Albrieu, Aloé, Alejandro Olmos, Eleuterio Cardozo, Framini, Vandor, René Orsi y María Granata, entre otros.
En el contacto con esos militantes, puede obtener de primera mano los datos emergentes de la realidad política argentina.
En septiembre de 1958, se produce otro hecho que presagia las tensas relaciones del gobierno con las Fuerzas Armadas. El secretario de Aeronáutica, comodoro Huerta, intenta reincorporar a la actividad al comodoro Julio Krause, de antecedentes nacionalistas.
Un grupo de oficiales del arma se declara en rebeldía, oponiéndose a la medida. La crisis se prolonga varios días, hasta que Frondizi cede a la presión: Huerta debe renunciar y es designado en su lugar el brigadier Ramón Abrahim, identificado con los rebeldes. El presidente empieza a exhibir una modalidad que será permanente en él: resignar espacios de poder a los sectores gorilas de las Fuerzas Armadas, haciendo concesiones que resentirán seriamente su autoridad.
En el mes de noviembre la situación social desmejora sensiblemente. En Mendoza estalla una dura huelga de petroleros, en oposición a la política gubernamental en materia energética. Frondizi responde con el dictado del estado de sitio. También los ferroviarios realizan un paro de actividades y el gobierno responde con la movilización militar de los trabajadores.
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Huelgas y atentados gremiales. |
Las relaciones con el sindicalismo peronista están definitivamente rotas. Para colmo, la creciente emergencia de conflictos sociales inquieta a los militares, que acusan al gobierno de haberlos favorecido con su política sindical. Las presiones castrenses fuerzan la renuncia de Rogelio Frigerio (blanco de diversas acusaciones) a su cargo en la Secretaría de la Presidencia. Sin embargo, Frondizi lo ubicará en Olivos, como asesor personal.
Desde Santo Domingo, Perón desmiente terminantemente las versiones del gobierno de que la política petrolera cuenta con su anuencia: "Considero a lo actuado como un tremendo desatino, tanto en lo acordado como en la forma deshonesta de realizarlo".
Otro hecho de significación política tendría lugar en noviembre. El vicepresidente Gómez veía con disgusto la influencia de Frigerio, e insistía con la necesidad de someter a la consideración del Congreso los contratos petroleros.
En apariencia, un oficial del Ejército alertó a Gómez de la inminencia de un planteo militar. El vicepresidente sugirió entonces al ministro del Interior la posibilidad de oficiar como mediador con el radicalismo del pueblo, obteniendo así apoyo político para el gobierno.
Enterado, Frondizi interpretó que su compañero de fórmula buscaba presionarlo, obligándolo a formar un gabinete de coalición. Corrían también rumores de que Gómez auspiciaba la sustitución del presidente, golpe militar mediante. Los hechos nunca se aclararon debidamente, pero Alejandro Gómez, desacreditado ante el partido por la denuncia de Frondizi, debió renunciar a su cargo el 18 de noviembre.
Impasible ante las crecientes dificultades políticas, el gobierno mantenía a rajatabla sus planes económicos. Frondizi aceleraba las medidas tendientes a la captación de inversiones extranjeras, procurando generar confianza. En esa línea, ya se había producido la devolución de las empresas confiscadas al grupo Bemberg, así como las del grupo DINIE. Asímismo, se había constituído SEGBA -con el aporte de un crédito del Banco Mundial- a partir de las antiguas CADE e Italo.
Hacia fines de 1958 se conocería la Ley de Promoción de Inversiones Extranjeras, que otorgaba amplias garantías a las mismas. Pero sería el 31 de diciembre, con el anuncio del acuerdo suscripto con el Fondo Monetario Internacional y el plan de estabilización a aplicarse en los próximos meses, que quedaría definido claramente el rumbo económico.
Se establecía un mercado libre de cambios y una política de crédito restrictiva. Al mismo tiempo se congelaban vacantes y sueldos en la administración pública y se elevaban fuertemente las tarifas de servicios y la tasa del impuesto a los réditos.
Las consecuencias de esa política no se harían esperar. Durante 1959 el país atravesaría una etapa fuertemente depresiva, con reducción de la demanda, la producción y el empleo. Sin embargo, no se produciría la esperada reducción de la inflación, que alcanzaría cifras sin precedentes en el país: 113,69% en el año mencionado.
El sector agropecuario se veía favorecido por la política cambiaria, pero el salario real se redujo sustancialmente y el consumo de carne por habitante cayó de 90 kg. en 1958 a menos de 70 en 1959.
Esa política produjo el recrudecimiennto de los conflictos laborales y una actitud cada vez más dura del sindicalismo peronista. El incumplimiento de sus compromisos, por parte de Frondizi, quedaba ahora plenamente al descubierto.
En el mes de diciembre, una carta de Perón a Cooke, caracterizaba la situación imperante: "No teniendo Frondizi el apoyo popular, está en manos de las Fuerzas Armadas, con lo que resulta un gobierno bicéfalo. Las Fuerzas Armadas mantienen el orden, y todo lo que sea desorden origina el funcionamiento militar (....)
Los hechos han aconsejado el procedimiento a seguir con este gobierno de "malandrines y falsarios", porque recién ahora, cuando se lo ha amenazado realmente con las huelgas y la agitación en gran escala, es cuando comenzamos a sacar algo (....).
Yo no me explico como puede haber hombres tan ingenuos y poco perspicaces como para pensar lo contrario. Frondizi hará cuanto lo obliguemos, y si no, no hará sino perseguirnos y dominarnos por la fuerza, cuando no por la habilidad, frente a la estupidez de nuestra gente (....). Ustedes están allí influenciados por lo que el enemigo hace, sin darse cuenta de que así se someten a su voluntad. Es necesario tomar la iniciativa y someter al enemigo a nuestra propia ley de acción. Para ello hay que provocar una perturbación sin medir las consecuencias que pueda tener para el gobierno, y mantenerla a cualquier precio hasta que se doblegue... ".
La política de Frondizi había hecho imposible el mantenimiento del acuerdo con el peronismo. Según se desprende de la carta antes citada, Perón ya no abrigaba dudas al respecto.
En enero de 1959 se inició la dura huelga de obreros de la carne, acompañada con la ocupación del frigorífico Lisandro de la Torre, ante la intención del gobierno de privatizar el mismo.
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Huelgas obreras. Toma del frigorífico Lisandro de la torre. |
Al promediar el mes, el presidente Frondizi abandonaba el país con rumbo a Estados Unidos. Por esos días, estallaban bombas en distintos puntos de Buenos Aires y José María Guido (presidente del Senado en ejercicio de la primera magistratura) declaraba zona militar el Dock Sur y las ciudades de Ensenada, La Plata y Berisso.
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Viaje de Frondizi a Estados Unidos. |
Se producen numerosas detenciones de militantes peronistas y comunistas y varios sindicatos quedan a cargo de interventores militares. El ministro de Trabajo Alfredo Allende renuncia a su cargo y le sucede David Blejer. No obstante las medidas represivas adoptadas, los disturbios se prolongarán durante el mes de abril.
La insurgencia social produce creciente inquietud en los medios militares. Esta se verá agravada en el mes de abril, al llevarse a cabo elecciones en Mendoza, en las que el partido comunista duplica los votos obtenidos con respecto al año anterior. La presión militar obtendrá del gobierno la sanción de un decreto que prohíbe las actividades comunistas.
También como resultado del disgusto militar, Rogelio Frigerio deberá renunciar como asesor presidencial el 13 de mayo.
Asimismo, se alejarán otros funcionarios de la línea "frigerista": el canciller Florit, Dardo Cúneo, Isidro Odena y algunos más. El apoyo militar al gobierno en la represión a los peronistas, cobra sus "víctimas".